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EL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL EN LA EMPRESA AGRARIA
 
Por: Luisa Vicedo Cañada   Sumario:
I. LA RELEVANCIA DEL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL  COMO MODALIDAD CONTRACTUAL EN EL SECTOR AGRARIO.
II. LA NORMATIVA APLICABLE EN LA ACTUALIDAD AL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL EN LA EMPRESA AGRÍCOLA.
III. EL CONCEPTO DE TRABAJO A TIEMPO PARCIAL EN LA LEGISLACIÓN LABORAL VIGENTE.
III.1. Consideraciones previas.
III.2. El trabajo a tiempo parcial en la normativa actual.
IV. CONCLUSIONES.
V. REFERENCIAS.
VI. BIBLIOGRAFÍA.
   
  I. LA RELEVANCIA DEL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL  COMO MODALIDAD CONTRACTUAL EN EL SECTOR AGRARIO
 

En este punto se intenta poner de manifiesto el papel que desempeña la figura del trabajo a tiempo parcial en la empresa agraria, tanto en la propia explotación agrícola como en las actividades conectadas con la misma. Así, supone una respuesta a los problemas que se vienen suscitando en estos últimos años en esta rama de la actividad económica.

Por un lado, la agricultura moderna se enfrenta a nuevos factores sociales que agravan la situación de los empresarios agrarios. Entre otros, la sucesiva despoblación del campo español y europeo, los problemas que plantea el trabajo eventual (fijo o temporal)- que origina un subempleo estructural en muchas regiones y comarcas-, lo atractivo del trabajo en las zonas urbanas, en empleos con sueldos fijos y mejores; la educación en zonas rurales bajo prismas de vida urbana, que acostumbran a los menores a ansiar la vida de la ciudad, lo que obliga a los jefes de las explotaciones a jubilarse, a abandonar, vender o arrendar sus tierras.

A lo que podríamos añadir que nos encontramos ante un momento agrícola caracterizado por la pérdida de la rentabilidad y de capital de los agricultores. En estos casos, ha dejado de ser una actividad principal, asidua, habitual y de dedicación preferente, y ha pasado a constituir una prestación complementada por otro trabajo. Ello se debe a la caída experimentada en los ingresos agrícolas. Este hecho ha llevado a que muchos agricultores se hayan visto obligados a tener que complementar sus ingresos con otras actividades, ya sea en el mismo sector o en otro distinto. En esta situación se encuentran aquellos agricultores a título principal, que han de buscar una salida profesional en otros ámbitos, debido a la insuficiencia de los ingresos procedentes de la agricultura. Este hecho se ha producido, especialmente, en los países más desarrollados, en donde la actividad agraria es menor y en donde han crecido otros sectores como el industrial y el servicios. Este cambio experimentado se debe a que estamos ante una nueva transformación de la sociedad agraria.

De todas estas causas surge la necesidad de aceptar nuevas fórmulas de actividad a través de las cuales sea posible compatibilizar el trabajo en la agricultura con puestos de trabajo por cuenta ajena en la propia actividad agraria, en la industria o servicios de la zona., es decir, nos encontramos ante el pluriempleo, constituyendo la figura del trabajo a tiempo parcial para estos casos una vía de solución a estas situaciones.

Esta situación ha conducido al paso de una agricultura a tiempo parcial, lo que ha supuesto la pérdida de la misma como actividad principal [1], pero que sin embargo, puede constituir la única medida que frene el abandono definitivo de las tierras, y la subsiguiente deforestación.

Sin embargo, cabe matizar que lo expuesto no supone la única causa que motive la agricultura a tiempo parcial, y así se producen otras dos situaciones que también la propician. En primer lugar, la agricultura ha atraído a una nueva ola de agricultores que adquieren sus ingresos en otras actividades, y que como consecuencia de sus éxitos económicos pretenden diversificar sus inversiones. De tal manera que, optan por invertir sus beneficios profesionales en una explotación agrícola.

En segundo término, se halla el propio carácter de la explotación. Así, en otros casos, la agricultura a tiempo parcial encuentra su razón de ser en la misma explotación agrícola. Nos referimos a los supuestos en que las explotaciones no son suficientemente relevantes para proporcionar a sus titulares una ocupación efectiva a tiempo completo [2].

La segunda conexión del trabajo a tiempo parcial con la empresa agraria se encuentra en la capacidad de adaptación de esta forma contractual a las necesidades que en el seno de la misma puedan surgir, como consecuencia de su carácter estacional o de campaña. Nos estamos refiriendo concretamente al subtipo de tiempo parcial denominado fijo-periódico, así como a los problemas de delimitación que puedan suscitarse con otras modalidades contractuales, especialmente el fijo-discontinuo.

A todo ello, y ya en tercer lugar, se une la dificultad de encontrar mano de obra disponible. Lo que lleva al empresario agrícola a tener que contratar en muchos casos recurrir a trabajadores inmigrantes, ilegales muchas veces. Y en otros casos a tener que compartir a los trabajadores agrícolas entre varios empresarios. De tal manera que estos trabajadores por cuenta ajena pasan a prestar servicios en el régimen de pluriempleo, bajo la modalidad contractual idónea para dar respuesta a esta realidad social: el tiempo parcial.

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