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No se ha procedido a informar por nuestro Consejo de sistemas de
llevanza del nuevo sistema, y esto no es una crítica, sino
que dado que ello se hace para mayor facilidad del tráfico
mercantil, no se establece un sistema único, se da libertad
para adaptarse a las circunstancias de las operaciones y de las
partes. He observado la existencia de los siguientes sistemas:
- Numeración en cada póliza de la unidad hasta el
último número. Lo que supone que cada póliza
comienza por el número uno.
- Una variante del mismo es que se numera tanto el anverso como
el reverso.
- Se da a cada hoja una numeración, pero siendo distinta
para cada hoja del contrato, incluidas las hojas iguales del duplicado.
Es decir, si el contrato extendido por triplicado tiene tres hojas,
se numera el anverso de todas las hojas, siendo el primer número,
por ejemplo, el 11 y el último el 19, comenzando la siguiente
póliza por el 20.
- Se da a cada hoja igual del contrato el mismo número, pero
cada póliza tiene una numeración distinta identificativa,
así en el caso anterior, la primera hoja tenía el
número 11, la segunda el 12 y la tercera el 13, y en el duplicado
y triplicado seguirían la misma numeración. Periódicamente
se volverá a recomenzar, pero dada la distancia de fechas,
no se dará pie a confusión alguna.
Personalmente utilizo este último sistema, dándome
la numeración el mismo ordenador para identificar por el
número las operaciones, lo que sería como un timbrado
del papel, pero controlado. Las caras en blanco se inutilizan con
un sello que indica que es un dorso en blanco correspondiente a
la hoja de número correspondiente, con lo que queda plenamente
identificado. Asimismo, se hace constar así en el libro registro,
lo que facilita el control en caso de que el dorso en blanco hubiere
sido posteriormente rellenado con posterioridad al momento contractual
de intervención del corredor y pudiere plantear dudas sobre
si hubo un error u omisión al asentar la operación,
situación de la que no podemos declararnos nunca libres.
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